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Mientras tanto

la piel me aprieta

Jakob Böhme escribe en su libro De signatura rerum
en el principio, antes de toda cosa, era «la gran cólera negra que quería plasmarse» no samo hacerloDebido su
 propiedade astringencia que deseaba «cuajar», formó, por y para sí, un nódulo. De estgirodlatempestadede estprimera 
volunta
inconsciente, fue de donde sacaron los espíritus su joven fuerza: los del airpermeable; lodefuego, ques el fermento de esta mism
cólera; los del agua que, una vez llegada la calma, recaía sobre la materia, al fin concretada, poblada por los duros espíritus de la tierra y de los minerales. Todotuvieron sus nombres, todosigue
teniéndoloaún:nombres alados para las hadas del aire, nombres líquidos para las ondinas, trazados como una de esas redes que forman, en la tierra delos caminos, la huella de las patas de las aves y la de las largas garras del erizo.
L’Absinthe. Edgar Degas

L’Absinthe. Edgar Degas

thetextissilence:

Ezra Pound, “Papyrus”.

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Ezra Pound, “Papyrus”.

thetextissilence:

Jacques Derrida, Glas.

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Jacques Derrida, Glas.

Del ciclo Tapiz de Retazos. SÁNDOR WEÖRES

Amigo que pretendes conocerme,
mira mi cuarto: no hay en él adornos
escogidos por mí; abre mi armario:
no hallarás en el nada especial.

Mi querida y mi perro conocen mis caricias,
pero a mí, ni él ni ella. Se acostumbró hace tiempos
mi guitarra a los montes y valles de mi mano,
pero de mí tampoco podría decir nada.

No es que me esconda -sólo que no existo.
Como los otros, sufro y hago cosas,
pero mi adentro, mi ser es no ser.

Amigo, yo carezco de secretos;
soy transparente como el vidrio. ¿Cómo
puedes creer, entonces, que me ves?


*

Aún no puedo del todo acostumbrarme 
a tener panza, tripas y garganta
que lleno cada día de materia,
a causa de lo cual estoy viviendo.

Aún no puedo del todo acostumbrarme
a que tenga que ser tan importante
desear esto y evitar aquello,
y ser amado, y que me ames tú.

Aún no puedo del todo acostumbrarme
a encontrar feos o creer hermosos
tus órganos visuales o tus masticatorios,
ni al hecho de que hay vivos y que hay muertos.

Aún no puedo del todo acostumbrarme
a no poder imaginar el todo,
a que frente a mí bailen sólo partes,
a que tras ellas nada puedo asir.

Más adelante, sintiendo crecer en su interior el deseo de inmolarlas, Érzsebet Báthory pensaba de las jóvenes:

Su sangre no las llevará más allá; la que va a vivir ahora de ella soy yo, otra yo; seguiré su camino, su camino de juventud que las conducía a la maravillosa libertad de gustar. Por sucamino, que yo hago mío con trampas, llegaré al amor. Conservadme joven, aceites que tenéis la flexibilidad de las flores. Ya que existísrealmente, como yo existo, gotas secretas conservadas en la palma delas manos de las hadas, en la cáscara de las bellotas, en la unión de dos hojas donde se baña el insecto, puesto que existís, ¡oh secretos, mezclaos, acudid en mi ayuda! No sé de dónde vengo, de verdad que no sé de dónde vengo, soy incapaz de imaginar de dónde vengo. Vosotros, que no conocéis vuestro extraño poder, vosotros, que habéis nacido tal y como sois, conservadme tal y como soy. Pues no sé de dónde vengo, no sé adónde voy: estoy aquí.

V. Penrose.

Sobre algunas costumbres húngaras en los siglos negros

…Luego habla de los castillos en las rocas, de los baños calientes por doquier según se baja hacia las llanuras de Hungría. Pasa por un cementerio en el que se enseñan, volviendo a salir constantemente de la tierra, las manos de una muchacha que pegó a su madre; sin contar las leyendas de vampiros, una al menos por aldea o castillo. Se asusta de la crueldad de los húngaros que «cuando un campesino había vendido a los turcos niños cristianos, lo cosían desnudo dentro de un caballo muerto al que habían sacado las entrañas, con sólo la cabeza asomando por debajo de la cola del caballo; y el animal y el vivo se pudrían a un tiempo».

(…)

Seguidos por sus carros de mujeres, de recién nacidos y de posesiones,  caminaban esclavos con nombres rebosantes de tristeza;  Senki, nadie; Bus, melancolía; Kedvelton, pena;  Regalo, Sin nombre, etc.

Valentine Penrose. La condesa sangrienta

santiagocaruso:

Poème Maudit  by Santiago Caruso / Watercolor and tempera over paper / 36 cm x 28 cm / 2013 " Revealers, Prophets and Liars " series

santiagocaruso:

Poème Maudit  by Santiago Caruso / Watercolor and tempera over paper / 36 cm x 28 cm / 2013 " Revealers, Prophets and Liars " series

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